domingo, 24 de octubre de 2010

LUCAS 18,9-14

Cuando miro a mi alrededor me doy cuenta que existen algunos esposos que se sienten seguros de su esposa y entonces, le alzan la voz, la maltratan... veo también algunos hermanos pentecostales que condenan y desprecian a los demás... veo mi país que compra armas, porque se quieren sentir más seguros... Todas estas son falsas seguridades, porque la verdadera seguridad no se compra con trabajo, cosas, ni comportamientos... La verdadera seguridad la regala Dios, por puro amor.
Yo puedo ser un fariseo y vanaglorierme que yo si me salvo, que si pago el diezmo, si ayuno, si cumplo la norma... Pero lo que la Palabra me pide es: sentirme frágil, débil, pecador en Dios amor. Me pide que sea humilde. Que mire mi interior y ponga la confianza en él, no en las cosas externas. Que mi oración sea desde el corazón, sin mucha palabrería... para que Dios se pueda enaltecer.

domingo, 19 de septiembre de 2010

LUCAS 16, 1-13

Hay a quienes escucho decir: "es que no tengo nada", "es que el tiempo pasa y pocos bienes tengo"... O se comparan con otros y dicen: los demás tienen familia, tales y cuales cosas y yo qué... Sin embargo, cada uno de nosotros es "administrador" de la propia vida y de lo que Dios le ha dado.
De pronto no son grandes empresas, pero son un granito de arena muy importante en la playa de la vida y el universo; de allí, que nosotros como católicos somos llamados a obrar con astucia y hacer que lo que Dios nos ha proporcionado, alcance bienes mayores para la vida eterna. ¿Cómo es esto? Pues si tengo una bicicleta... es colocarla en el horizonte de la construcción del Reino de Dios. Igualmente, debe pasar con nuestra vida.

domingo, 22 de agosto de 2010

LUCAS 13, 22-30

Jesús pasa cada día por nuestra vida y nos enseña. Nosotros en momentos, nos invaden las preguntas, las dudas... y quizás esperamos unas respuestas a nuestro acomodo, pero la Palabra de Jesús es radical: tenemos que esforzarnos, sacrificarnos...

Nada se nos da de valde por ser quien eres. Los méritos

viernes, 20 de agosto de 2010

EZEQUIEL 37, 1-14

ALGO ESENCIAL
En ciertas estaciones de nuestra vida estamos vacíos, secos... y sin vida plena. Nos solemos refugiar en situaciones de placer, tener y poder. Seguimos como autómatas bajo el ritmo de la sociedad y de lo que nos presenta la vida actual.
Pero mucho más allá de todo ello, existe algo de mayor profundidad: es la gracia del Espíritu Santo que nos mueve a obrar con alegría, creatividad... Que nos invita a darle tejido humano a la vida, movimiento fraterno... Que en últimas es para construir su reino en éste mundo necesitado.
Así pues, tenemos todos una misión soberana: Jamás rendirnos ante la pobredumbre, la resequedad, las adversidades... Nos encontramos en una lucha que va más allá de nuestros caprichos y contradicciones, es una lucha que implica mi vida y la de los demás, en su conjunto.
Adelante, lo podemos lograr con la ayuda del Espíritu Santo. Invoquémoslo y él nos orientará.
Que tenga un esplendoroso día. Un abrazo.

martes, 20 de julio de 2010

ORACION DE SANACION DE RECUERDOS

Como todos estamos enfermos por heridas en nuestro pasado, a continuación hacemos una oración de curación interior para que el Señor sane el corazón de los que reconozcan necesitarlo.
Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús. Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que él es la luz, la verdad y el buen pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Hoy, Padre, quiero presentarte a este hijo(a). Tú lo(a) conoces por su nombre. Te lo(a) presento, Señor, para que Tú pongas tus ojos de Padre amoroso en su vida. Tú conoces su corazón y conoces las heridas de su historia.
Tú conoces todo lo que él ha querido hacer y no ha hecho. Conoces también lo que hizo o le hicieron lastimándolo. Tú conoces sus limitaciones, errores y su pecado. Conoces los traumas y complejos de su vida. Hoy, Padre, te pedimos que por el amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre este hermano(a) para que el calor de tu amor sanador, invada en lo más íntimo de su corazón.
Tú que Sanas los corazones destrozados y vendas las heridas sana a este hermano, Padre. Entra en ese corazón, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo. Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste:
"paz a vosotros". Entra en este corazón y dale tu paz. Llénalo de amor. Sabemos que el amor echa fuera el temor. Pasa por su vida y sana su corazón. Sabemos, Señor, que Tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estamos pidiendo con María, nuestra madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino. Cambia su corazón y dale un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dale un corazón nuevo. Haz brotar, Señor, en este hermano(a) los frutos de tu presencia.
Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor, la paz y la alegría. Haz que venga sobre él el Espíritu de las bienaventuranzas, para que él pueda saborear y buscar a Dios cada día viviendo sin complejos ni traumas junto a su esposo(a), junto a su familia, junto a sus hermanos. Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en su vida.
Te damos gracias de todo corazón porque Tú nos sanas, porque tú nos liberas, porque Tú rompes las cadenas y nos das la libertad. Gracias, Señor, porque somos templos de tu Espíritu y ese templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios.
Te damos gracias, Señor, por la fe. Gracias por el amor que has puesto en nuestros corazones. iQué grande eres Señor! Bendito y alabado seas, Señor. (Emiliano Tardif)

domingo, 21 de febrero de 2010

MATEO 4, 1-11


El desierto de las tentaciones (Mt 4,1-11). La danza de lo ex-céntricoPara entender mejor el texto de las tentaciones y qué es lo que hay en él de qué ex-céntrico, necesitamos leer lo que le precede y lo que le sigue:
Su contexto inmediatamente anterior es el del bautismo de Jesús en el Jordán:
"Jesús, una vez bautizado, salió en seguida del agua. En esto se abrió el cielo y vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma y posarse sobre él. Se oyó una voz del cielo: -Este es mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto." (Mt 3,16-17)Y el texto que sigue a las tentaciones es éste:
"Al enterarse de que habían detenido a Juan, Jesús se retiró a Galílea. Dejó Nazaret y se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombra de muerte, una luz les brilló. (Is 8, 23-9,1). Desde entonces empezó Jesús a proclamar: -Convertíos, que ya llega el reinado de Dios" (Mt 4,12-17)La escena del bautismo, Jesús escucha la voz del Padre. Se trata del principal momento teofánico de su vida, junto con la transfiguración. Mateo se sirve de ellos para proclamar que la identidad de Jesús consiste en ser el Hijo amado del Padre. Esa es su identidad y en ella se le revela que su "código genético" consiste en ser el Hijo, el amado, el predilecto del Padre, el objeto de su complacencia. Y podemos entender su marcha al desierto movido por el Espíritu, como una necesidad imperiosa de "procesar" en el silencio y en la soledad esa revelación, de hacer sitio en su interioridad al deslumbramiento y al asombro. El significado del desierto no es prioritariamente el penitencial. "La llevaré al desierto y le hablaré al corazón" había dicho Oseas (2,16), convirtiendo el desierto en un lugar privilegiado de encuentro personal y de escucha de la Palabra. Jesús es conducido a él para acoger la Palabra escuchada en su corazón en el momento de su bautismo. Hablando desde nuestra psicología, podríamos decir que necesitaba tiempo para asentar en los cimientos de su ser una Palabra que le des-centraba para siempre de sí mismo y le situaba a la sombra de la ternura incondicional de Alguien mayor.
Los evangelistas presentan su estancia en el desierto como un tiempo de lucidez, haciéndonos ver que la relación filial de la que Jesús ha tomado plena conciencia ha iluminado de tal manera su mirada, que le ya era imposible confundir a Dios con los falsos ídolos que le presenta el tentador: un dios en busca de un mago y no de un Hijo; un dios contaminado por las vacías pretensiones de lo peor de la condición humana: poseer, brillar, hacer ostentación de poder, ejercer dominio.
En la escena de las tentaciones vemos a Jesús reaccionando lo mismo que a lo largo de toda su vida: aferrado y adherido afectivamente a lo que va descubriendo como el querer de su Padre: la vida abundante de los que ha venido a buscar y salvar. No ha venido a preocuparse de su propio pan, sino de preparar una mesa en la que todos puedan sentarse a comer. No ha venido a que le lleven en volandas los ángeles, a acaparar fama y "hacerse un nombre", sino a dar a conocer el nombre del Padre y a llevar sobre sus hombros a los perdidos, como lleva un pastor a la oveja extraviada. No ha venido a poseer, a dominar o a ser el centro, sino a servir y dar la vida.
Lo que "salva" a Jesús de caer en los engaños del tentador es su ex-centricidad, su estar referido al Padre y a su Palabra, y desde ese Centro recibirá el impulso de abandonar del desierto, y se dejará llevar por la corriente de aproximación de Dios comenzada en la encarnación. A partir de ese momento, lo veremos caminando por Galilea, entrando en relación, anunciando el Reino, creando comunidad, buscando colaboradores, acercándose a la gente, contactando, entrando en casas, acogiendo, curando, enseñando:
"Jesús recorría Galilea entera, enseñando en aquellas sinagogas, proclamando la buena noticia del Reino y curando todo achaque y enfermedad del pueblo. Se hablaba de él en toda Siria: le traían enfermos con toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania." (Mt 4, 23-25)Mateo, tan aficionado a presentar el cumplimiento de las promesas proféticas, parece estarnos recordando las palabras de Isaías anunciando la llegada de los tiempos mesiánicos: "el niño jugará en el agujero del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente" (Is 11,8). La enfermedad y de la posesión diabólica eran ámbitos de impureza, de oscuridad y de muerte pero Jesús se introduce en ellos con la misma "inconsciencia" y falta de miedo del niño de la profecía de Isaías.
Como si el arresto de Juan, en vez de atemorizarle o silenciarle, le hubiera dado motivación y energía para ponerse a anunciar el Reino. Mateo no nos hablará de su miedo ("se hizo igual a nosotros menos en el pecado...") hasta el huerto de Getsemaní (Mt 26,38).Invitados a la danza de lo ex-céntrico
Giro y vuelta, parece proponernos el evangelio de este domingo: dad un brinco fuera del espacio estrecho y asfixiante de lo que os atrae como el remolino de un sumidero, y sólo os permite girar en círculo, repitiendo siempre las mismas ideas, las mismas preocupaciones, las mismas imágenes sobre vosotros y sobre Dios.
Escapad de ese falso centro que os promete la posesión de las cosas, reíos de vuestra propensión a trepar a los "aleros del templo" para atraer desde allí admiración o buena opinión de la gente, porque casi nadie levanta la mirada hacia arriba y prefiere mirar los escaparates o la TV.
No os empeñéis en plantar la banderita de vuestro nombre en la cima de algún monte, ni os fatiguéis aparentando parecer lo que no sois. Dejad que Jesús, el "archegós", el iniciador de vuestra fe, os conduzca hacia el Dios a quien él conoció en el desierto: un Dios que no exige de vosotros proezas ni gestos espectaculares, sino solamente vuestra confianza y vuestro agradecimiento. Un Dios que os dirige su Palabra no para imponeros obligaciones o para denunciar vuestros pecados, sino para alimentaros y haceros crecer. Un Dios al que no encontraréis en los lugares de prepotencia o de la posesión, sino en los de la pobreza y la exclusión.Dejaos bautizar por el nombre nuevo que El ha soñado para vosotros desde toda la eternidad. Acoged con asombro agradecido que os diga: Tú eres mi hijo, te he llamado por tu nombre, tu eres mío. Tu vida no está programada desde el mercado, ni eres una fotocopia del consumidor ejemplar, no eres un "ciudadano NIF", ni un espectador, ni un súbdito del rey Euro. Eres alguien bendecido, eres mi hijo amado. No eres clónico de nadie, eres único y el Pastor te reconoce por tu nombre.
Y aprended también del Maestro a poneros en camino en dirección a los otros. Lo mismo que él, acortad distancias, tended manos, invertid en relaciones, haceos amigos, liberaos de cosas y enganchaos a personas, discurrid cómo incluir, incorporar y tejer redes y disfrutad al sentaros con otros en el banquete de la vida. Tomado de:

martes, 17 de noviembre de 2009

LUCAS 19, 1-10


Zaqueo era un personaje principal entre los publicanos y menospreciado por los judíos que lo consideraban pecador. Zaqueo de pronto tenía complejos de inferioridad y trataba de compensarlos acumulando dinero, daba la impresión que entre más acumulaba más lo odiaban los judíos.
Zaqueo sube a un sicomoro. Este árbol es considerado como impuro para los judíos. Ahí se descubre realmente bajito, menospreciado… Cuando Jesús lo ve, se hace la auto-invitación de cenar con él, eso lo hace sentir muy bien a Zaqueo. Porque alojarse en casa de alguien, compartir la mesa es señal de comunión intensa, de aceptación incondicional. Jesús tenía todo el tiempo para Zaqueo.
Es tenaz cuando hemos compartido con alguien y siempre esa persona sacaba el tiempo para platicar y un día de pronto porque ya tiene otros intereses y dice: Que pena no tengo tiempo, estoy ocupada. El amor implica tiempo, diálogo…
Jesús acepta a Zaqueo tal y como es, no le hace reproches, simplemente comparte con él la mesa, esto transforma a Zaqueo. Dice que devolverá cuatro veces más (era lo estipulado cuando alguien robaba o vendía una oveja que no era suya. Ex 21,37). Zaqueo asume la actitud de desprendimiento. Antes había puesto su confianza en el dinero y ahora se desapega de él.
El diálogo con Jesús nos lleva a desapegarnos de las cosas. Nuestra misión es creer en lo bueno que tienen las personas, ya que todos buscan ser aceptados, amados así como Zaqueo. Muchos siguen los caminos equivocados y Jesús si cree que pueden retornar a los caminos verdaderos.
La hospitalidad de Zaqueo, creo el espacio de aceptación, allí en esos ambientes cambiamos la vida, nos convertimos, nos curamos… Al igual que Jesús nosotros debemos procurar tales ambientes.
Les cuento algo, una vez iba a una eucaristía y al ver el desgano en los rostros de los asistentes, pensé ¿qué se podrá hacer? esto parece tiempo perdido. Pero de todas formas han venido a la misa. De algún modo ellos buscan a Dios y las palabras, las oraciones, los cantos le harán bien. Entonces, se trata de crear un espacio sin que la otra persona se sienta que queremos convencerle o convertirla.
Creer en lo bueno que hay en los otros produce mucho bien. Cuando nos quejamos que las personas no tienen fe, que les falta interés por Dios, que el mundo es ateo, que va de mal en peor, con frecuencia es expresión de la propia falta de fe. Que Dios nos ayude a ver lo bueno que hay en los demás y a crear espacios de hospitalidad para mejorar nuestra existencia. Un abrazo y que tenga un día esplendoroso.

miércoles, 21 de octubre de 2009

LUCAS 12,39-48


Me impresionó mucho, una vez estábamos jugando con una mascota y cuando de pronto salió a toda prisa ladrando, lo seguí y era una persona extraña que había entrado sin permiso por el patio de la casa. Después me preguntaba ¿Cómo lo hizo, si estábamos lejos? ¿Cómo se dio cuenta, de ésta persona extraña, si habían varias paredes de por medio?...
Después descubrí, que por su olfato los perros pueden percibir ciertas bacterias que viajan por el aire y que nosotros los humanos nos queda difícil hacerlo.
¿Por qué comento este hecho? Sobre todo por dos cosas: Porque a unos más que a otros, se les facilita la actitud de la vigilancia. Los perros no hablan, pero han desarrollado un oído y un olfato prodigiosos… y segundo porque, la actitud de vigilancia implica para nosotros valores importantes como: el silencio, la escucha atenta, la vista… Y nosotros como católicos, somos invitados más que a otros a descubrir las manifestaciones del Señor Jesucristo y a acrecentar toda nuestra vida en torno a los valores de Reino de Dios; solo así hacemos frente a esta cruda realidad.
Les comento otro hecho de vida. Cuando vamos al centro de la ciudad, entonces vamos pendientes de quienes pasan junto a nosotros; nos fijamos quienes tienen cara de habitantes de la calle… evitamos responder a una pregunta de un desconocido, miramos de reojo si nos vienen siguiendo o si existe algún sospechoso por ahí… Esta misma actitud la debemos ejercitar, de igual manera, para descubrir a Dios en la ciudad. Con sus signos y palabras, porque a ratos hasta dudamos que esté ahí. Y lo más lógico, es que peregrina y acompaña a muchos (as)…
Otra situación muy lógica es, que si percibimos verdaderamente la acción del Señor misericordioso en nuestra vida, cambiamos totalmente para bien de nuestros hermanos, tanto en el hogar como en el trabajo… Así, lo puede manifestar el texto cuando dice que el dueño de casa puede estar alerta al ladrón o cuando el administrador fiel, hace lo correcto en su oficio como cuidador responsable.
En nuestro hogar: Impediremos la intervención del enemigo, porque estaremos atentos a escuchar, a distinguir y a reconocer más a Jesucristo que llega… Y en el trabajo: pues, lo demostraremos con nuestros buenos tratos y buenos comportamientos para con los demás.
Que tenga un día esplendoroso.

jueves, 1 de octubre de 2009

LUCAS 10,1-12


Una de las características cuando alguien nos aprecia, nos estima o quiere lo mejor para nosotros, es cuando nos da unas indicaciones. Porque sabe que si las colocamos en práctica nos van a servir mucho. Por ejemplo, nos dice: acuérdese de la oración, no trasnoche, cuídese…
Según el evangelio las indicaciones de Jesús, las podemos organizar en tres momentos:

Cuando estamos aquí, delante de él. Entonces nos dice: los he designado a que vayan a todas partes, a todos los pueblos y lugares... Vayan de dos en dos. Les presenta la realidad amplia, compleja y peligrosa…Vean que el trigo (la mies) está regado por todas partes y hace falta trabajadores. Miren que la oración es muy importante. Necesitamos orar para que haya personas comprometidas… vean que cuánto la necesitamos…

Cuando vamos de camino. Ante todo son dos indicaciones: abandonarnos en Dios providente y no detenerse a saludar cuando vamos con una misión. Existen momentos que lo único válido es la experiencia de Dios y cómo la manifestamos. Lo único válido es nuestro abandono en el Señor Jesucristo. Porque ante él las falsas seguridades se desvanecen… Nuestro abandono se expresa en el “Amor”, que podamos brindar a los demás. Continuamente lo veremos en la misión, que sobran los libros, los folletos o los materiales, el dinero, la ropa… porque lo más importante es el Señor.
No detenerse a saludar. Porque pasa, que necesitamos llegar al sitio (pastoral…) y nos entretenemos por el camino: charlando… mirando personas, vitrinas… y todo eso nos desenfoca, de la misión… generalmente, aquellos (as) con quienes nos entretenemos les falta la conversión. En cambio, a donde vamos, ya tienen un proceso de cambio y están en camino de servicio…

Cuando llegamos al lugar. Saludar y no de cualquier manera, sino deseando la paz a todos los que viven en ese hogar. Puede que haya personas que la reciban, como puede que no…
Comer y beber de lo que tengan… pollito, cubios, nabos… Recuerden también que de alguna manera Dios les pagará… y que si no reciben el mensaje en un lugar, pues irnos a otra parte, tal situación de resequedad en Dios, se quedará con ellos y no se nos pegará a nosotros. Dios en su infinita misericordia sabrá qué hacer con ellos.
Un fuerte abrazo, Dios te bendiga.

lunes, 28 de septiembre de 2009

LUCAS 9,46-50


Cuando nos apartamos del camino y de lo que implica el seguimiento de Jesucristo, caemos en dos situaciones netamente humanas, que nos pueden perjudicar en la construcción del Reino de Dios: La búsqueda de poder y el vivir en el exclusivismo.

La búsqueda de poder. “Los discípulos discutían, cuál de ellos era el más importante…”

¿A quién no le gustaría ser el más importante en alguno de los campos: las letras, las ciencias, las artes, la política, el deporte, la religión…? ¿A quién no le gustaría que le felicitaran, que le dieran trofeos o medallas? ¿Le aumentaran el salario? ¿Vivir en una realidad de élite?...
Es la connotación natural del ser humano, que busca grandes metas, bienes y reconocimientos y pone a prueba sus capacidades. Esto de por sí, no es malo, ni es pecado…
¿Qué enseña Jesús a sus discípulos?
Ante todo dos cosas: 1. Que quien tiene poder o el más importante, debe recibir a los pequeños, a Jesús mismo y a Dios. Jesús dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado”. Es decir, entre más importantes seamos, más estudios, títulos, autoridad, reconocimientos… más compromiso con Jesucristo, en los necesitados. A quien más se le da más se le exige.
2. Que quien tiene poder o el más importante se reconoce por el servicio. Jesús dijo: el más pequeño de entre ustedes, ése es el más importante» Es claro, que el servicio debe ser desinteresado y a conciencia, muy contrario a la propuesta de la sociedad de consumo, que busca un interés individualista y de provecho económico… Vale preguntarnos: ¿Quiénes son los más importantes en nuestra casa?

Vivir en el exclusivismo. Dice el evangelio: “…Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros…”

¿A quién no le gusta sentir que pertenece a la única Iglesia? ¿A quién no le gusta tener criterios válidos para desaprobar a los demás? ¿A quién no le gusta que otros pertenezcan a nuestra Iglesia católica? ¿A quién no le gusta acomodarse a un estilo exclusivo de pensar y de vivir?...
Sin embargo, el seguimiento de Jesús implica apertura a otras formas de ver. Respetar el trabajo que realizan otros que no son de nuestra Iglesia, descubrir que el Espíritu Santo se manifiesta de muchas formas y que existe una única vocación universal que es hacer el bien.
Jesús les dijo: “No se lo impidan, pues quien no está contra nosotros, está a favor nuestro”. Es decir, el estar con Jesús nos permite ver más amplio, siempre y cuando le contemos lo que nos sucede, lo que descubrimos…
Shalom para ti. Un abrazo

sábado, 26 de septiembre de 2009

MARCOS 9, 38-43


Estamos inmersos en un mundo pluralista, por ejemplo vemos en los diferentes campos: muchos partidos políticos, muchas expresiones religiosas, variedades culturales... ¿Qué enseñanzas nos deja el evangelio, para mejorar nuestra vida?

Crecer en el espíritu de Dios.

El Espíritu Santo no tiene preferencias, el trasciende (sopla…) donde quiere y no existen barreras. A veces nosotros simples mortales, nos creemos poseedores del obrar de Dios. Creemos que por estar en la Iglesia católica, nos pertenece toda la revelación… Cuánto nos falta valorar, que en otras religiones también Dios puede actuar, puede manifestarse…
Crecer en el espíritu de Dios es alejar nuestros intereses mezquinos, de autoridad, de exclusividad… y aceptar el proyecto de Jesús (Mc 9,39). Que es ante todo el bien de la persona.

Valorar el bien que hacen los demás.

Nuestra vocación universal es hacer el bien y aquí nos unimos todos (cristianos y no cristianos). Si tenemos esto presente, tendremos más respeto para con nuestros hermanos de otras religiones. Es triste, existen grupos que se hacen llamar “iglesias” y viven echándole el agua sucia a los demás…
Un compromiso de todos sería buscar lo que nos une y proyectarnos al servicio de quienes lo necesitan. Entonces, habrá más paz, más fraternidad, más servicio… Toda persona que obre un bien a los demás, es de Dios y debemos procurar que lo siga haciendo.

Radicalidad en el seguimiento.

Nuestra identidad como discípulos del Señor Jesucristo, tiene que permanecer. Las realidades a veces, para ser testigos y testimonios de Dios, no son las mejores. En ocasiones, por nuestra condición humana, puede más el desaliento, la tentación, el pecado… que la gracia de Dios.
¡Cuánto cuesta mantenernos firmes! Cortar de raíz situaciones, que no nos ayudan en el discipulado. Cuestiones de los sentidos que nos esclavizan, nos quitan tiempo, dinero… La radicalidad en el seguimiento, implica dejar situaciones, aunque no nos guste mucho.

Oración.

Dios Padre-Madre que en todas, en todos y en todo te manifiestas; abre nuestros corazones y nuestras mentes para comprender mejor lo que desde siempre nos estás comunicando, incluso a través de aquellos que te conocen por otros caminos y con otros lenguajes que los nuestros; arranca de nosotros toda tentación de exclusivismo y mantennos dispuestos a ayudar y a dejarnos ayudar en la construcción colectiva de tu Reino. Nosotros te lo pedimos inspirados en Jesús, transparencia tuya. Amén. (Oración tomada de Koinonia)
Un abrazo de oso, Shalom para ti.

lunes, 14 de septiembre de 2009

LUCAS 6, 43-49


Jesús está concluyendo el sermón de la llanura y a esta altura, quienes caminan con él, ya tienen elementos para revisar su autenticidad en el discipulado.
Las palabras no bastan y le presenta tres imágenes: el árbol que se conoce por los frutos, el tesoro desde donde se saca perlas y la casa bien cimentada, todas ellas que hablan de la coherencia de Vida (palabra y obra) y nos invitan a una construcción cristiana más sólida.
Veamos detenidamente tres aspectos y sus imágenes:


1. La sinceridad en el seguimiento. Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa…
Nosotros por ser hijos de Dios somos llamados a dar buenos frutos. No puedo ir a un árbol de naranjas y recoger manzanas. A veces, nos aprovechamos porque hay quienes nos buscan para un consejo, un apoyo… y no encuentran en nosotros, que nos consideramos buenos aquél fruto provechoso. La libertad nos desestabiliza.
Claro que es todo un ambiente que se va creando, y a veces como dice en otro texto, precisamos de limpiar, abonar, esperar un tiempo… Hacer procesos…


2. La obediencia a su Palabra. Del tesoro de nuestro corazón sacamos las perlas que hemos labrado, guardado…
Dos aspectos para revisar en la obediencia: El primero tiene que ver con el acumular. Un ejemplo: el camión de la basura que recoge cuanta porquería encuentra y luego la vota en un lugar. Así aparecen muchas personas, que van acumulando rabias, egoísmos, envidias, rencores… y buscan a quien echarle toda esa podredumbre y lo peor, es que existe quien la reciba, porque están peores o iguales que los primeros… Es la lógica, si se acumula en los tesoros de los corazones perlas de bendiciones, pues salen luego bendiciones y a la inversa igual. Dice la escritura: “De la abundancia del corazón habla la boca”
Un segundo aspecto tiene que ver con la escucha. Dice: ¿Por qué me llaman "Señor, Señor" y no hacen lo que digo? La obediencia tiene que ver con la escucha atenta. Obedecer a su palabra, cumpliendo así con la voluntad de Dios. En la escucha radica el aprendizaje. Somos llamados a escuchar más (Dos oídos y una boca).


3. La solidez. Quien escucha mis palabras y las pone por obra, se parece a quien construye una casa…
Es interesante, para que la casa no se destruya y encontrar seguridad, lo primero que se debe hacer es una excavación profunda, (Si vamos a construir un edificio como el de Colpatria, no le vamos a hacer una base como la de las casas de cartón de ciudad Bolívar). Revisar en el fondo de su corazón, ver lo que hay y sacar lo que no le permite crecer y tiene que sacarlo, porque de lo contrario no se puede echar cimiento, es decir habitar el Espíritu de Dios.
Cuando quitamos los obstáculos y vamos orando… en ese momento estamos construyendo las paredes más sólidas capaces de soportar cualquier viento o tempestad, por muy fuerte que parezca.
Estamos escuchando y poniendo por obra. Y si no, ponemos en práctica la Palabra, entonces toda dificultad, todo tropiezo por pequeño que sea nos va a estremecer y nos va a destruir. Vale preguntarnos: ¿Qué base hemos construido? O mejor ¿qué tanta profundidad le estamos haciendo a nuestra vida? ¿Estamos sacando lo que no sirve para nada? ¿Estamos construyendo para algo grande? ¿Qué tanta solidez tenemos?


Recuerda: los materiales con los que construimos son importantes, porque a ratos creemos construir con lo mejor y resulta que no, pues estamos utilizando imitaciones no sólidas… (Lo barato a veces sale más caro). Más importante aún es construir en la casa eterna.
Un abrazo, Dios te bendiga.

viernes, 11 de septiembre de 2009

LLUCAS 6,27-38


Recordemos ¿Cuál fue la última vez que alguien me hizo daño? ¿Cómo reaccionaste? ¿Cómo es hoy mi relación con aquella persona?

Leíamos en estos días bienaventurados cuando los odien, los expulsen, los injurien… por causa del Hijo del Hombre. De pronto, si nos ofenden, nos calumnian, nos hacen rabiar… son por otras cosas, diferentes de las de Dios, no por causa del Reino. Sin embargo, en tales situaciones ¿cuál debería ser el comportamiento de los discípulos o de los hijos de Dios?

En el texto del evangelio, Jesús va dibujando los distintivos del discípulo, que son muy diferentes del no convertido: (6,31-34). Aman a quienes lo aman, hacen el bien a quienes les hacen el bien, prestan algo a aquellos que se lo retribuyen.

Un distintivo del discípulo es: “ser compasivo, como Papá Dios” ¿Cómo se comporta un hijo de Dios? Pues siendo buenos con todos, porque Dios hace llover sobre justos y pecadores.

Esto es complicado, porque el discípulo no es de piedra. Le duelen las agresiones, las ofensas… es frágil… Vive continuamente en relación con los demás… Es ahí donde debe aprender a vivir desde el reinado de Dios.

Otro distintivo del discípulo es el amor. Ante las agresiones, las calumnias, los sentimientos negativos… el discípulo, al igual que Jesús debe colocar la fuerza del amor.
Dice el texto: “amen a sus enemigos” “hagan el bien a quienes los odien” “bendigan a quienes los maldigan” “Rueguen por quienes los difamen? Todo lo anterior tiene que ver con el amor. Son expresiones para todos los tiempos, que nos ubican en el sentido de relación con los demás, de búsqueda… Quien le falta trabajar más en la conversión, vive diferente: se cierra el diálogo, hace lo menos posible… se pone bravo por nada…

¿Cuál es el secreto para vivir como discípulos?
El reconocer la misericordia de Dios, el amor de Dios… Su compasión. Entonces, empezamos ser hijos en el Hijo. En el texto de hoy hay cuatro imperativos:
“No juzguen” “No condenen” “Perdonen” “Den” Dos formulados negativamente, que pueden expresar impulsos para frenar y los dos en positivo que pueden ser impulsos para manifestar. En todos está la fuerza de voluntad, para controlarlos y refrenarlos.

Cuando el amor está vivo, se superan las situaciones difíciles. Cuando decae el amor así mismo fracasan las relaciones. Si cultivamos acciones de amor, se van aquilatando más y más… en ésa medida realizamos el Reino de Dios. (Comentario basado de un escrito del P. Fidel Oñoro).

Dios te bendiga, un fuerte abrazo

lunes, 7 de septiembre de 2009

LUCAS 6,6-11


«Yo les pregunto está permitido en sábado hacer el bien o el mal? ¿Está permitido salvar una vida o destruirla? La respuesta ya está allí. Lo más importante es hacer el bien y salvar la vida del hermano. Y frente a esto no interesa el día (domingo, lunes…) ni el lugar (templo, la sinagoga, la calle…), ni las demás personas (escribas, fariseos…). Lo que importa es el bien de la persona. El bien de ti José, de ti María, Isabel, Antonio, William…

Se puede decir que todas las religiones buscan orientar hacía el bien a los seres humanos y gozan de credibilidad para llevar a cabo dicho propósito. Es una realidad, si nosotros creemos en Dios, necesariamente tendremos que orientar a los demás hacía el bien.

Hoy es más fácil ver un pluralismo religioso, porque encontramos en internet, en los libros, en los a amigos… información, información… sobre éste asunto. Por ejemplo: el islamismo que con el Corán propone la justicia, la veracidad y las buenas obras… El budismo que propone la superación del dolor humano. El hinduismo el cumplimiento del “dharma” (camino adecuado, camino de grandes verdades) El confucianismo, a veces también llamado confucionismo, que busca preservar el orden cósmico y, consecuentemente el bien del ser humano.

Otras religiones nacidas de la reforma con Martín Lutero, igualmente proponen el bien del ser humano. E incluso todos los nuevos movimientos pentecostales, neopentecostales y demás… también buscan el bien del ser humano.

Se escucha decir en la gente sencilla de nuestro pueblo: “Lo importante es que deje la borrachera, los vicios y cambie realmente su vida” generalmente, no interesa tanto una sólida teología, ni una doctrina milenaria… la gente se va por lo elemental, lo rutinario… busca muchas veces que se le escuche, que se le dé un espacio para aprender, compartir, evangelizar… para convertirse.

Por eso, la propuesta de Jesús, sigue siendo válida. Jesús se hizo cercano (se encarnó) vivió como nosotros, participó de la lectura y explicación de la palabra en la sinagoga. Dio testimonio de su vida con hechos concretos.
Que tenga un maravilloso día, un abrazo

miércoles, 2 de septiembre de 2009

LUCAS 4,38-44


Nosotros pasamos la vida abriendo y cerrando círculos. Dicho de otra forma: culminando acciones y abriendo otras. Por ejemplo: despertamos al amanecer, salimos a las diferentes labores… y al terminar la jornada volvemos a la cama para recuperar fuerzas… Y así, una y otra vez. Independientemente si estamos en un lugar permanente.
Incluso sucede que después de un tiempo, volvemos a repetir lo que ya hemos hecho. Volvemos a dialogar con las amistades antiguas, volvemos al pueblo y sus tradiciones… y en cierta forma recreamos un esquema parecido. A lo mejor cada siete u ocho años.
En general, en el evangelio de ayer y el de hoy, vemos dos situaciones con acciones parecidas: Lucas 4,33-37 y Lucas 4,38-41.

Jesús que está en la sinagoga. Y allí, un endemoniado que gritaba… y Jesús que lo hace callar… llegando así la paz… y los comentarios…

Jesús que está en la casa de Pedro. Y allí, la suegra de Simón Pedro, que está con fiebre… y Jesús que le da una orden a la fiebre… y llegando así la paz... y empezó a servirles.
Más o menos el esquema es el mismo. Y ¿Qué dice todo esto a mi vida?

Jesús interviene a favor del ser humano. Aleja el mal. Nos aleja los demonios y las calenturas. Quiere de nosotros buenos comentarios y buenas acciones, dado que a veces, nuestra dispersión, nuestro dolor nos obliga a permanecer intranquilos y violentos.

Necesitamos reconocerlo como el Santo de Dios, así como aquél hombre de la sinagoga. Precisamos rogarle para que interceda por nosotros, así como aquellos amigos que piden por la suegra de Pedro.
Señor Jesús, nosotros a veces nos encontramos en el templo y nuestra vida es un caos. Permite Señor que haya unidad en mi vida y en la de mis hermanos.
Señor Jesús, otras veces nos encontramos en casa e impedidos para servir. Impón tus manos sanadoras para que nos liberemos de tantas ataduras.
Y por último Señor, ilumina y fortalece a quienes en éste momento, se sienten impedidos por tantas cosas que solo tú sabes Señor…
Un abrazo, que tenga un resto de día esplendoroso.

jueves, 20 de agosto de 2009

MATEO 23,1-12


Existen acontecimientos que son escándalo, para quienes están en el camino de Dios. Son situaciones que nos dejan mucho que pensar y hasta solemos expresarlo: si aquél lo hizo ¿Por qué yo no?... Ve éste lo que hizo y ahora, lo ubican en una mejor comunidad… Comentarios vienen y comentarios van… Nosotros como discípulos del Señor, somos llamados a ser mejores que nuestros papás, que nuestros profesores, que nuestros formadores… De ésta forma debería avanzar el mundo.
En él texto de hoy, Jesús nos invita como discípulos suyos a nuevas actitudes.

Que saquemos el lado bueno de las situaciones.
Si existen quienes dicen una cosa y hacen otra; en los discípulos del Jesucristo, no debería pasar lo mismo… Jesucristo nos invita a ser coherentes y dar un mejor testimonio. Nos llama a que cumplamos lo dicho. Que practiquemos lo bueno que veamos de los demás.
Si conocemos a quienes imponen cargas pesadas a los demás… nosotros como discípulos del Señor nos corresponde hacer la diferencia… Si los otros, no mueven un dedo… Nosotros deberíamos estar disponibles para solidarizarnos con los necesitados…
Si conocemos a quienes son pantalleros, que obran para que los vean… “alargan las filacterias…” Les gusta ocupar los primeros lugares… que los saluden… (Que no dan, ni un buenos días…) Como discípulos de Jesucristo, somos llamados a cambiar ésta realidad, creando un mejor ambiente.

Que nos llamemos hermanos.
En otra parte del evangelio dice: “si los jefes de las naciones los tiranizan… No debe ser así entre ustedes”. Las relaciones humanas entre evangelizados y evangelizadores son diferentes… porque somos hermanos en Cristo, y porque contamos con Padre común, que está en el cielo.

Que acudamos a Cristo como nuestro guía.
Jesús nos enseñó que quien quiera ser el más grande (el más importante), tiene que hacerse el servidor de todos… Jesús nos enseñó que a veces, tenemos que rebajarnos… doblar la hoja… bajarnos para que el hermano crezca…

En conclusión, Jesús nos prepara, porque sabe que nos vamos a encontrarnos con situaciones adversas. Estas nuevas actitudes de acoger solo lo bueno que hay en los demás, de tratarnos como hermanos y de acercarnos a Jesucristo como nuestro guía, nos llenan de consuelo, porque indican que estamos en camino de crecimiento espiritual… y aunque conozcamos mucho de la Palabra… podemos estar cometiendo desfases… con grandes repercusiones es la vida de nuestro pueblo… Y nos llena de esperanza porque Jesucristo es nuestro guía…
Dios te bendiga, que tenga un esplendoroso día, un abrazo

miércoles, 19 de agosto de 2009

MATEO 22,1-14


Jesús habló a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo… Hoy nos habla a nosotros porque también conoce que sacamos justificaciones y evitamos comprometernos, en la construcción del Reino de Dios. Dos perspectivas para tener en cuenta: La de Dios y la de nosotros.

Dios nos sigue llamando, insistiendo...
Una y otra vez… No se cansa. Nos invita a compartir y a degustar en comunidad sus alimentos, que son vida para nosotros… Dios se vale de las personas, de los acontecimientos… para mostrarnos todo lo que ha preparado… lo que nos pertenece. Dios ha cuidado que sea una cena especial: Terneros gordos… para nosotros sus invitados.

Algo parecido sucede cuando una madre, separa el mejor alimento para sus hijos… y hace especial la ocasión de la cena… Así, es Dios crea todo un ambiente y nos involucra en él… Quiere que compartamos y luego demos testimonio de lo vivido, porque se trata del Reino de Dios.
Dios es constante en su llamado, no le importan nuestros pecados, o nuestras bondades… nuestros oficios, condición social, económica, cultural… nos quiere cerca suyo compartiendo en la abundancia. Es compartir con él de lleno. “No es estar por estar”. El Señor nos conoce, sabe lo que hay en nuestro corazón, sabe nuestras intenciones… Ese es “el vestido de fiesta” nuestro único requisito para pasar junto a él, y tiene que ver con nuestro corazón, con nuestra sinceridad de merecer, de querer estar con él…

Excusas y más excusas.
Nosotros somos expertos para evadir las responsabilidades, nos justificamos echándole la culpa a los acontecimientos, a las cosas o a las personas. Decimos: es que… no puedo asistir porque tengo… estos estudios, estos negocios… no tengo tiempo... Lo que es peor, nos apartamos y nos refugiamos en la agresividad, en la violencia, la muerte… Porque lejos de Dios somos otros. Y así, nos condenamos con nuestros actos depravados…
Dios sigue insistiendo y nosotros seguimos disculpándonos… Lo que pasó fue que me cogió el sueño… ¡qué pena!… no me di cuenta creí que era el viernes… es que he estado muy ocupado… en vueltas y vueltas…
Es común encontrar aquellos personajes escondidos en las labores, corriendo de un lado para otro… Me pregunto ¿Y las personas? ¿La atención pastoral?... No todo es ocupación, también es fiesta, es banquete, es boda… En fin… Son muchos los llamados y pocos los escogidos.
Dios te bendiga, un abrazo.

martes, 18 de agosto de 2009

MATEO 20, 1-16


Tres palabras para contemplar, y que tienen mucho de nosotros.

El propietario. Es un Señor bueno, que tiene bastante empleo para todos, que invita personalmente a trabajar en su viña, es justo…

La viña. Es imagen del Reino de Dios. La viña de nuestro tiempo es la familia, la ciudad, el mundo de los comerciantes, de los políticos, de los transportadores, del colegio, la universidad… Porque necesitamos que todos esos campos sean evangelizados…

Los Jornaleros. Son voluntarios (desocupados), que responden al llamado y trabajan a diferentes horas. Esperan un salario bien remunerado, algunos murmuran, otros son desagradecidos… Los hay por montones…

¿Qué aplicaciones saco del texto?

Dios piensa distinto de nosotros.
Dios en su inmenso amor nos llama a una misión particular. Nos convoca como hijos o empleados (el puesto cada quien se lo coloca), para desgastarnos en la labor de la viña. Podemos trabajar mucho, someternos al sol de medio día y terminar la tarea entrada la media noche o de madrugada y acabar cansados. Y podemos esperar la mejor nota, el mejor salario, la mejor recompensa, o el reconocimiento oportuno. Sin embargo, la remuneración justa solo la coloca Dios. El sabe, él hace las cosas bien... Nos podemos preguntar ¿Por qué me pasa esto Dios mío? Recuerde: Dios no se equivoca, hace las cosas bien. Y si en éste momento está con aquella realidad, es por algo. En otra parte de la escritura dice: “Dios quiere lo mejor para el bien de quienes lo aman”. Acerquemos a él con confianza… porque es generoso, nos recibe por igual… o cuando sea necesario (en su tiempo) nos llamará al descanso...

Nunca es tarde para servir al Señor.
Cada uno de nosotros es convocado a diferente hora y posee algo que aportar a la labor de la viña... De pronto la alegría, los chistes, la facilidad para hacer amigos, la responsabilidad, los estudios… En misiones lo vemos palpable, todos sirven de de alguna manera. No interesa la edad. Hay quienes Dios los llamó desde niños, a otros ya jóvenes o adultos y a otros ya ancianos. Todos somos importantes para la construcción del Reino. Dios siempre está llamando y nos muestra su justicia, ésta en nosotros que desde nuestra libertad lo descubramos y nos convertirnos a su amor...
Vale la pena preguntarnos: ¿De qué manera estoy respondiendo a su llamado? ¿Qué cualidades coloco al servicio del Reino? ¿Para qué viña estamos trabajando? ¿Quién es realmente nuestro Patrón?...

Oración
Papito Dios, gracias porque nos convocas personalmente y a diferentes horas, para construir tu Reino. Gracias porque para ti, todos somos muy importantes, Gracias porque nos expresas tu justicia, tu amor y nos muestras que las situaciones son distintas con tu Santo Espíritu. Gracias porque nos permites vivir en fraternidad como hermanos en tu viña. Ayúdanos a sembrar desde nuestro presente, en tu viña celestial…
Un abrazo de oso.

lunes, 17 de agosto de 2009

MATEO 19,16-22


Suena un poco contradictorio el texto de hoy, porque presenta a un joven rico preguntando por la vida eterna.
Los ricos por lo general, tienen sus corazones en los bienes; están continuamente aplicando su tiempo, su energía y su dinero de la manera más eficiente y buscando la forma de crear riqueza… En general el más allá, la vida eterna poco les suena.
Los jóvenes con dinero, por lo general, lo que buscan es vivir el momento actual… De éste texto podemos sacar la siguiente enseñanza:

En ciertos momentos necesitamos de Jesucristo.
Podemos gozar de una estabilidad económica, en la que tenemos todo: en cuanto a salud, alimentación, vestuario, familia, amistades… Como dijo alguien: “ustedes viven como reyes… ¿Qué más le piden a la vida?... Si lo tenemos todo pero necesitamos de Jesucristo… sin él, sin su misericordia, ni su amor… nuestra vida no tendría sentido… El joven rico podía tenerlo todo, pero algo le faltaba por eso recurre a Jesucristo, y le expresa sus inquietudes…

En ésta tierra algo nos falta.
Añoramos algo más… el dinero no lo es todo. Da la impresión que nada es perfecto en éste mundo. Encontramos hogares que gozan de lo material, pero les falta Dios. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? Y viceversa, quienes tienen a Dios, ganan en lo espiritual y necesitan los bienes para vivir mejor. La vida es compleja. Vivimos una realidad y añoramos otra. Nos falta algo… Lo más importante es que estamos en búsqueda, contamos con Jesucristo…

Gozamos de la libertad para elegir.
La sociedad de hoy es bastante llamativa y el proyecto de Jesús es desafiante, en cualquiera de los campos. El proyecto del Reino va más allá de guardar los mandamientos, implica desapego de todos los bienes materiales y presentarlos al servicio a los más necesitados desde el corazón… no desde la ley.
El joven rico decidió y se fue triste… En momentos es complicado decidir, porque queremos bienes mayores (espirituales) y los bienes materiales… queremos el sacerdocio y queremos una vida de pareja… Y las decisiones se enmarcan en una estructura de sociedad, de Iglesia… Implica muchos aspectos… Lo ideal sería, decidir desde Jesucristo y comprometernos con los necesitados, en la vida que estemos: como pareja, como religiosas…
Un abrazo, Dios te bendiga…

jueves, 13 de agosto de 2009

LUCAS 24, 1-8


Lo que tengo que decirles lo han oído muchas veces, por eso; pido que tomen en serio lo que les voy a decirles...

Con lo que voy a decirle, su vida será nueva, empezarán a vivir de una forma distinta, la rutina diaria tendrá una profundidad desconocida, las celebraciones religiosas les traspasarán el alma, la alegría que nadie puede quitar será su huésped, incluso la muerte será una puerta llena de posibilidades, la vida será una ruta acompañada por la esperanza, la misma enfermedad tendrá sentido…

También es necesario que el Señor esté con ustedes... Para ello, les pido que levantemos el corazón hacía Jesucristo... y demos gracias al Señor… En un momento de silencio.

Hermanos, esto es lo que hoy tengo que decirles: Jesús de Nazaret, el hijo de José y de María, el muerto injustamente y sepultado, ¡¡Ha resucitado y vive para siempre!!! La muerte ha sido vencida: el muro impenetrable, la oscuridad existencial, el mal constante que nos envuelve, la queja permanente... no son verdad del todo.
Alguien ha roto el misterio, ha trocado la noche en aurora luminosa, ha iniciado una nueva creación. Óiganlo todos: ¡Cristo ha resucitado!
Ustedes jóvenes, que les asusta la dureza de la vida: Cristo resucitado fortalece su rebeldía contra la injusticia.

Ustedes padres y madres de familia, Cristo vivo resplandeciente en el amor fiel que se tienen, iluminándolos y sosteniéndoles en la entrega generosa a sus hijos.
Solteros y solteras, Cristo resucitado los hace fecundos, pone en sus manos otro modo de crear vida, construye otra familia no según la carne y la sangre, sino en el Espíritu de hijos y hermanos.
Adultos mayores, Cristo resucitado vive con ustedes, no permite que se reseque su alma, con Él hasta el final llegarán llenos de vida.

Ustedes, enfermos, Cristo vivo está con ustedes en la cruz de su dolor, con ustedes se pone en las manos del Padre, con ustedes cruza la frontera de la vida sin fin.
A todos los necesitados, Cristo resucitado, está animando su lucha por salir de la miseria, por lograr que les respeten y los escuchen; Él está dentro de ustedes y se identifica con todos.
Ustedes, quienes luchan por la justicia, la libertad, el amor, y la dignidad de todo ser humano, sepan que Cristo resucitado los está sosteniendo, les patrocina la tarea, les asegura que resucitarán y su vida será todo un éxito.
Hermanos: Cristo, el amigo de los niños, el que perdona a la adúltera, el cercano a los enfermos, el que se sienta con los pecadores, el que quiere a las prostitutas, el que acepta a todo ser humano... resucitado, sigue haciendo lo mismo. Acercarse a su presencia; creamos en él, enciendan las velas en su vida resucitada. Vengan y vean, experimenten una vida nueva... Un abrazo y que tenga un día esplendoroso.