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martes, 20 de julio de 2010

ORACION DE SANACION DE RECUERDOS

Como todos estamos enfermos por heridas en nuestro pasado, a continuación hacemos una oración de curación interior para que el Señor sane el corazón de los que reconozcan necesitarlo.
Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús. Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que él es la luz, la verdad y el buen pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Hoy, Padre, quiero presentarte a este hijo(a). Tú lo(a) conoces por su nombre. Te lo(a) presento, Señor, para que Tú pongas tus ojos de Padre amoroso en su vida. Tú conoces su corazón y conoces las heridas de su historia.
Tú conoces todo lo que él ha querido hacer y no ha hecho. Conoces también lo que hizo o le hicieron lastimándolo. Tú conoces sus limitaciones, errores y su pecado. Conoces los traumas y complejos de su vida. Hoy, Padre, te pedimos que por el amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre este hermano(a) para que el calor de tu amor sanador, invada en lo más íntimo de su corazón.
Tú que Sanas los corazones destrozados y vendas las heridas sana a este hermano, Padre. Entra en ese corazón, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo. Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste:
"paz a vosotros". Entra en este corazón y dale tu paz. Llénalo de amor. Sabemos que el amor echa fuera el temor. Pasa por su vida y sana su corazón. Sabemos, Señor, que Tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estamos pidiendo con María, nuestra madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino. Cambia su corazón y dale un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dale un corazón nuevo. Haz brotar, Señor, en este hermano(a) los frutos de tu presencia.
Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor, la paz y la alegría. Haz que venga sobre él el Espíritu de las bienaventuranzas, para que él pueda saborear y buscar a Dios cada día viviendo sin complejos ni traumas junto a su esposo(a), junto a su familia, junto a sus hermanos. Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en su vida.
Te damos gracias de todo corazón porque Tú nos sanas, porque tú nos liberas, porque Tú rompes las cadenas y nos das la libertad. Gracias, Señor, porque somos templos de tu Espíritu y ese templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios.
Te damos gracias, Señor, por la fe. Gracias por el amor que has puesto en nuestros corazones. iQué grande eres Señor! Bendito y alabado seas, Señor. (Emiliano Tardif)

sábado, 25 de julio de 2009

JUAN 17, 20-26


Recordemos que orar es un don y como tal necesitamos pedirlo, así como los discípulos le dijeron una vez a Jesús: “Señor, enséñanos a orar” y él les enseñó el Padre nuestro…
A Jesús lo encontramos orando en estos momentos por nosotros. Veamos:

1. Jesús ora para que los discípulos logren la unidad.
Ahí caemos nosotros como discípulos y también quienes vendrán después. Nosotros requerimos de ciertas condiciones para adquirir una experiencia de unidad: Reconocer y aceptar que Cristo es quien nos ayuda a vencer la desunión.
Descender a nuestra propia profundidad, al abismo de nuestras sombras, los fracasos, sueños, y despedazamientos interiores y luego salir a la luz, con la asistencia de Jesucristo.
Solos no podemos con todo lo que encontramos de problemas, Jesucristo es quien nos aleja los miedos para que podamos mirar sin miedo cuanto emerja en nosotros. Jesucristo es quien mantiene la unidad en nuestra contradicción.
Cuando el ser humano está saturado de amor puede encontrar la unidad. Sin el amor de Dios, nuestra vida será desordenada. No es que nosotros busquemos la unidad en Dios, es Dios quien nos busca por medio de su hijo. Esta es la buena nueva del evangelio de Juan, que Dios nos visita.

2. Jesús ora para que los discípulos logren la contemplación de su gloria.
La unidad crea la experiencia de cooperación, aumenta el fervor y el entusiasmo… quienes viven en unidad interior, fácilmente pueden ser más creativos y pueden contemplar las manifestaciones de la gloria de Dios en la historia.
En nuestra actualidad existen realidades que opacan el actuar de Dios, sin embargo, Dios sigue manifestando su gloria… Nosotros lo percibimos, cuando tenemos disposición de corazón…En esa misma medida, vamos afianzando nuestra personalidad y compromiso de servicio con nuestros hermanos.

3. Jesús ora para que los discípulos tengan amor y sean trasparencia de él en el mundo.
Nuestro compromiso es veraz, cuando con nuestra manera de ser hacemos palpable a Jesucristo vivo. Nosotros deberíamos de ser las biblias abiertas expresadas en nuestro rostro para quienes nunca leen la Palabra de Dios. Nosotros deberíamos de ser signos del amor, trasparencia de él… es un desafió grande.
Animo y aunque nuestra oración sea simple y sencilla; de todas manera hagámosla, algo es algo, peor es nada. De otra parte, si nos piden oración es mejor hacerla cuanto antes, porque de lo contrario puede estar quedando en el olvido. Recordemos que así, como Jesús ora por nosotros existen muchos que también lo hacen… Compartamos la oración y nuestra unidad interior será mejor.
Dios te bendiga, buen día.

sábado, 23 de mayo de 2009

MARCOS 6,30-34


De pronto puede ser una idea apresurada, pero la digo: “El ser humano es más de descanso, que de trabajo” lo afirmo en el sentido que se siente más a gusto (en general) cuando descansa, que cuando labora; aunque habrá quienes se sienten muy bien cuando trabajan. Me parece muy importante el descanso y si es en espíritu, es extraordinario porque revitaliza nuestro ser integral y nos anima a seguir laborando. Continuando con la reflexión de ayer.
3.- A descansar un poco, siendo nosotros mismos, porque existen ocasiones que queremos aparentar algo sin serlo. El fariseísmo antiguo era tratar de parecer bueno, no siéndolo. Y el fariseísmo posmoderno es tratar de ser reconocido como malo sin serlo. Aparentar ser de izquierda, aparentar ser anticlericales, presumir de no practicantes, de agnósticos. Y cuando llega su turno nos preocupa el bautizo de los niños, su primera comunión, porque, en realidad, presumiendo de no estar de acuerdo con la Iglesia, al fin demostramos sin querer que tenemos nuestras raíces en ella.
Descansar un poco siendo nosotros mismos, ante Dios y ante los hermanos. Descansar sintiendo que somos bendecidos y amados por el Creador. (Adaptación de un texto de la página: http://www.Betania.es/)
Oración
Señor Jesucristo, concédenos la gracia de un verdadero encuentro contigo. Llénanos de tu paz, sana nuestras heridas, perdona nuestras culpas y pecados, confórtanos cuando declinemos, concédenos valorar y entender la misión a la cual hemos sido llamados. Amén.