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miércoles, 17 de junio de 2009

JUAN 7, 40-53


La comunicación y el encuentro inician con la confianza. Ahora, que estamos en misión se descubre que las comunidades precisan saber quiénes somos.
Cuando abordamos el texto de Juan 7,40-53; vemos que Jesús se encuentra en una situación conflictiva.
Por un lado, existe confusión de quién es él. Por otro, habían enviado guardias para detenerle. Así como hay dos hechos en contra hay dos hechos a favor: Jesús que habla bien y la defensa que le hace Nicodemo.

Existe confusión de quién es él.
La gente tiene diversas opiniones y mucha confusión respecto a Jesús. Los parientes pensaban de una forma (Jn 7,2-5), la gente pensaba de otra (Jn 7,12). Unos decían: “¡Es un profeta!" (Jn 7,40). Otros decían: "¡Engaña a la gente!" (Jn 7,12) Unos lo elogiaban: "¡Hace el bien!" (Jn 7,12). Otros lo criticaban: "¡No ha estudiado!" (Jn 7,15) ¡Muchas opiniones! Cada uno tenía sus argumentos, sacados de la Biblia o de la Tradición. Pero nadie recordaba al Mesías Siervo, anunciado por Isaías (Is 42,1-9; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12; 61,1-2).

Hoy también se discute mucho sobre religión, y cada cual saca sus argumentos de la Biblia o en las tradiciones. Como en el pasado, hoy también acontece que los pequeños son engañados por el discurso de los grandes y hasta por el discurso de gente de iglesia.

Las reacciones son variadas. Algunos dicen: es un profeta. Otros: es el Mesías, el Cristo. Otros rebaten: no puede ser, porque el Mesías vendrá de Belén y éste viene de Galilea. Estas diversas ideas sobre el Mesías producen división y disputas. Había gente que quería detenerle y darle muerte, pero no lo hicieron; probablemente, porque tenían miedo de la multitud (cf. Mc 14,2). Nos falta fe para comprender que todos somos hijos de Dios.
Envían guardias para detenerle.
Juan 7,45-49: Los argumentos de las autoridades. Cuando no calamos en un sistema, no falta quién busque razones… para acomodar las cosas a una manera y satisfacer de pronto unos caprichos egoístas. Sin embargo, habrá personas que favorecen la justicia.
Jesús que habla bien
La palabra unida al testimonio tiene alcances impresionantes. La comunidad decía: "Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre”. Los fariseos reaccionaron: “¿Ustedes también se han dejado embaucar?” Para los fariseos "esa gente que no conoce la ley" se deja engañar por Jesús. Es como si dijesen: "¡Nosotros los jefes conocemos mejor las cosas y no nos dejamos engañar!" Cuando me explicaban el don de la sabiduría el catequista afirmaba: “La verdadera sabiduría es vivir desde Dios”. Cuán lejos estaban las autoridades religiosas de la época de Dios, dado que trataban de malditos a quienes no eran como ellos. Algo parecido, cuando los hermanos evangélicos nos llaman paganos. ¡Cuánta necesidad de Dios!

La defensa de Jesús hecha por Nicodemo.
Ante este argumento estúpido, la honestidad de Nicodemo se rebela y levanta su voz para defender a Jesús: "¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?” La reacción de los otros es escarnio: "¿También tú eres de Galilea? ¡Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta!" Ellos están seguros. Con el librito del pasado en la mano se defienden en contra del futuro que llega incomodando. ¡Esto ocurre también hoy! Sólo acepto lo nuevo si está de acuerdo con las ideas mías que son del pasado.
Que tengan un resto de día esplendoroso.